martes, 18 de febrero de 2014

Hélène Grimaud & Sol Gabetta - DUO

EaRtHlInG - MiLáN


Que Hélène Grimaud y Sol Gabetta son dos de los referentes más importantes de sus respectivos instrumentos no es nada nuevo. Las expectativas de la unión eran altísimas y DUO, su más reciente lanzamiento, ha resultado ser una de las mejores grabaciones de música de cámara que haya podido escuchar.

El programa seleccionado es  espectacular:

Robert Schumann - Drei Fantasiestücke, Op. 73
01. I. Zart und mit Ausdruck
02. II. Lebhaft, leicht
03. III. Rasch und mit Feuer

Johannes Brahms - Sonata for Cello and Piano No. 1 in E minor, Op. 38
04. I. Allegro non troppo
05. II. Allegretto quasi Menuetto - Trio
06. III. Allegro

Claude Debussy - Sonata for Cello and Piano in D minor
07. I. Prologue: Lent, sostenuto e molto risoluto
08. II. Sérénade: Modérément animé
09. III. Final: Animé, léger et nerveux

Dimitri Shostakovich - Sonata for Cello and Piano in D minor, Op. 40
10. I. Allegro non troppo
11. II. Allegro
12. III. Largo
13. IV. Allegro


 

Como hemos apuntado, el disco abre con Drei Fantasiestücke, Op. 73 de Robert Schumann, originalmente compuesta para clarinete y piano, aunque frecuentemente se sustituye a este primero por el violín o bien, como el caso que nos concierne, por el violoncello.

Las tres fantasías vienen bajo la forma de Lied con coda. Las dos primeras poseen un carácter más íntimo y aterciopelado, en las que destaca el frecuente dialogo de pregunta y respuesta establecido por los instrumentos. El tercero es mucho más dinámico y movido con un mayor sentido del virtuosismo.

Brahms, en la música de cámara, fue un hacedor de joyas. Y entre las muchas gemas de su factura se encuentra la Sonata para Piano y Cello número 1 en Mi menor, Op. 38, una de sus obras de juventud. En 1862 Brahms compuso los dos primeros movimientos junto con un adagio que luego descartó. En junio de 1865 terminó la composición del finale.

El primer movimiento es probablemente el más conocido, algo que no es de extrañar ya que es de una belleza inconmensurable. Concebido en la estructura de la forma sonata, presenta tres temas, el primero de ellos a modo de elegía, lúgubre y sepulcral. El cello comienza en su registro más grave, como tratando de erigirse hacia el registro medio de la cuerda, mientras el piano acompaña a modo de tañido de campana, acompañamiento recogido de la influencia barroca y que puede recordar también al inicio del Requiem de Mozart. Tras una pequeña transición llega el segundo tema impregnado de un clamoroso espíritu romántico que conduce al tercer y último tema, más optimista y brillante

El segundo movimiento es un minueto perfilado en forma de Scherzo, en el que las emociones están algo más calmadas, ya que el dolor del primer movimiento se traduce en optimismo. Los temas presentados van tomando el relevo entre los instrumentos en un bello dialogo entre estos. 

El último movimiento está escrito en forma de fuga bajo el tratamiento de la sonata. En toda la obra se percibe la influencia de Johann Sebastian Bach: el tema principal del primer movimiento recuerda al «Contrapunctus 3», y el tema fugado del último, al «Contrapunctus 13», de El arte de la fuga del maestro de Leipzig. Brahms presenta el tema inicial hasta cuatro veces al comienzo para posteriormente invertirlo y enlazarlo con el segundo tema.

Probablemente la grabación de referencia sea la que hiciesen en su día Daniel Barenboim y Jaqueline Du Pré, la propia Hèléne Grimaud la grabó junto al gran cellista Truls Mork hace escasos años para otro grandísimo disco titulado Reflexion. La versión que aquí se nos presenta no tiene nada que envidiar a ninguna de las anteriores, y si la pianista destaca por su pulcritud, Gabetta hace un derroche de pasión e intensidad magistral.


Una de las últimas obras de Debussy (1862-1918) fue la sonata para violonchelo y piano, en re menor. Compuesta en 1915 es la primera de un proyecto de seis sonatas que no pudo terminar y que pretendían rendir un homenaje a los músicos franceses del siglo XVIII. Compuso sólo tres. Las otras dos son la sonata para flauta, viola y arpa, en fa mayor y la sonata para violín y piano, en sol menor. En esta combina magistralmente el rigor (primer movimiento), el sarcasmo (Serenata) y la evocación, muy ligada a veces a sus obras "españolas" (Final). En este último se aprecia la influencia que el compositor francés ejerció sobre la figura de Manuel de Falla.

La sonata op. 40 de Dimitri Shostakovich, es una de sus obras tempranas concebida en 1934, y compuesta en plena época de agitación en la vida del compositor, ya que la escribió durante el breve periodo en el que estuvo divorciado de su esposa Nina. Fue estrenada en diciembre de ese mismo año por el violonchelista Victor Kumbatsky, amigo del compositor y dedicatario de la obra.

El primer movimiento está repleto de contrastes, el propio Kumbatsky dijo años después del estreno que este movimiento surgió tras dos noches de insomnio y pelea conyugal entre Shostakovich y Nina. Resulta difícil de creer por la cálida y romántica entrada del volonchelo, algo que compensa con la amplitud de ideas y desarrollos en los pasajes finales, con un Largo que recapitula en un clima de quietud, los elementos de partida.

El Allegro del segundo movimiento se muestra batallador y con el recurrente ritmo marcial que impregna la música del compositor. Una lucha entre instrumentos con vehementes ataques del piano y descaradas interpelaciones del cello.

El Largo abre con sordina en el violonchelo, meditativo y conciso, muestra a un Shostakovich alejado de la intensidad de sus tiempos sinfónicos y refleja unos momentos memorables de gran introspección.

La sonata cierra con un Allegro muy directo, abierto por el piano en "moto perpetuo", al que se le adhiere la cuerda más adelante. De gran virtuosismo y eficacia.

En definitiva, un programa espectacular para una grabación de referencia. Esperemos que la unión entre Grimaud y Gabetta dure mucho y esta sea la primera de muchas grabaciones.

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