domingo, 21 de septiembre de 2014

Dream Theater - Metropolis Part 2:Scenes From a Memory - 15 Aniversario

EaRtHlInG - BoX
           

  • John Petrucci – Guitarras
  • James Labrie - Voz
  • John Myung – Bajo
  • Mike Portnoy – Batería
  • Jordan Rudess- Teclados
Lo primero que siento al comenzar una reseña sobre el Scenes es un profundo respeto y gratitud hacia lo que considero una verdadera obra de arte. Y es que no estamos hablando de un hito dentro del Metal, Rock Progresivo, o como se quiera etiquetar, sino de una creación que sobrepasa todas las barreras. 

Avanzando por la senda del álbum conceptual que caminaran bandas como Pink Floyd, Yes, Rush o Marillion, suele situarse como el más claro precedente el Operation: Mindcrime de Queensrÿche. Sea como fuere las influencias halladas en este trabajo son tan amplias que pareciese que Dream Theater quisiera plasmar en él todas las tradiciones y lenguajes musicales posibles. Pero no se trata de una actitud forzada; es más bien la natural consecuencia de quienes atesoran un acervo musical extraordinario y un profundo amor por la música en todas sus dimensiones y manifestaciones. 

En concreto hablamos de una ópera en dos actos cuyo esquema formal incorpora muchos recursos de la música clásica como la obertura, el desarrollo temático, la reexposición, así como elementos de las formas cíclicas y de la música programática. El germen generador es el tema Metropolis Pt. 1: The Miracle And The Sleeper, quinta canción del colosal Images and Words, segundo álbum de la banda. La conexión entre las dos partes es total y el disfrute se multiplica una vez que logras hallar todos los puentes lanzados entre ambas. 



El libreto narra la historia de Nicholas, quien descubre que en otra vida fue Victoria Page, una mujer que murió asesinada y que trata a través de él, revelar toda la verdad de su muerte. Así, la historia aparece en dos espacios temporales: presente y pasado, perfectamente remarcados con distintos recursos musicales, al igual que ocurre con todos los personajes. Desde que se inaugurara la tradición operística en el siglo XVII, siempre fue un reto para el músico lograr la perfecta conexión entre música y texto. Y en este sentido creo que el resultado es también, sin duda, sobresaliente. 

A nivel compositivo, podría decirse que la mayor novedad reside en las aportaciones del nuevo teclista: Jordan Rudess. Pese a que la demo fue grabada en tiempos del Falling Into Infinity por Derek Sherinian, y pese al meritorio trabajo en la banda de éste y del anterior teclista Kevin Moore, resulta evidente que no hubiera encontrado Dream Theater mejor teclista para este proyecto que Rudess. Por su parte, el resto de la banda simplemente alcanza un nivel de madurez impresionante. 

El disco está dividido en doce cortes y nueve escenas (cinco para el primer acto y cuatro para el segundo). Al comenzar, el “tik tak” del reloj y la voz del hipnotizador logran meterte por completo en ambiente. Y relajado, al igual que Nicholas, escuchas la bella y sencilla canción (Regression) para, súbitamente, sumergirte en Overture 1928, corte instrumental donde se expone una parte importante del material temático que después será desarrollado más adelante. Overture desemboca en Strange Déjà Vu, tema muy potente donde se produce la primera revelación de Victoria a Nicholas. La siguiente escena está dividida por Through My Words y Fatal Tragedy: del lirismo más bello se pasa al patetismo más tenebroso y oscuro, finalizando en un impresionante solo, cuyo virtuosismo enmascara una matemática oculta verdaderamente sublime. Lo escuchado hasta aquí es tan bueno que de primeras podría pensarse que quizá haya un momento de bajada y sin embargo ocurre todo lo contrario, pues Beyond This Life, la escena número cuatro, es una de las cimas del álbum. Se trata de un gran ejemplo de composición en compás de 5/4 aderezada nuevamente con otra gran sección solistica, donde destaca un gran Pretucci al Wah-wah, seguido de un extraordinario Rudess a los sintetizadores. El primer acto finaliza con la escena cinco Through Her Eyes, principal balada y momento más pop del disco, que desarrolla musical y temáticamente Through My Words. 


El segundo acto comienza con otro corte clave: Home, el tema de mayor duración del álbum, donde el uso de escalas frigias aporta un cierto toque étnico. Muy desarrollado, es sin embargo fácil de escuchar pues presenta algunos de los riffs más contundentes y partes vocales más pegadizas. Su final enlaza con The Dance of Eternity, séptima escena, y seguramente mejor obra instrumental de toda la historia de la banda, verdadera obra maestra. La segunda parte de la escena es One Last Time, musicalmente una especie de reexposición cuyo precioso final da paso al momento más épico y solemne del disco: The Spirit Carries On, emotiva balada con el mejor LaBrie escudado por la cantante Theresa Thomason y su séquito góspel. Y así llegamos al desenlace, a la novena y última escena cuyo nombre es Finally Free y que pone el broche de oro al álbum. 


El disco fue producido por Petrucci y Portnoy, auténtica pareja de oro que acabaría por consumirse pero que aquí funcionaba codo con codo. Otra pareja igualmente brillante, la formada por Kevin Shirley y George Marino, se ocupó de la mezcla y de la masterización. Y es que cuando los grandes se juntan ocurren cosas así. 

Para terminar, decir que, como siempre, lo más importante es escuchar con atención y disfrutar de la música. Y para este caso, dado que es un todo indivisible, mejor hacerlo con tiempo y paciencia. El álbum es complejo y se necesitan muchas escuchas para comprender todo su calado, pero el esfuerzo merecerá sin duda la pena. 

1 comentario:

  1. Perfecta crítica de uno de mis discos favoritos, hace poco me hice con la edición en vinilo, redondo 10/10. Saludos!!!!!!!

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